Música celestial 9.

9ª PARTE: DE LA MÚSICA CELESTIAL A LOS SONIDOS CÓSMICOS


La sonda espacial Voyager. NASA

Hoy sabemos que semejante ideación, nos referimos a la producción de música, celestial en cuanto que tiene su origen y causa en el movimiento de los astros, es una mera especulación intelectual de los antiguos griegos y, por razones obvias, carece de fundamento. Desengañémonos, los cuerpos celestes no producen música, ni los cisnes mueren cantando dulces melodías (otro mito arrastrado desde la Antigüedad clásica). No obstante, reconozcamos este importante dato, semejantes ensoñaciones fantasiosas, pese a caer en el descrédito tras aplicarle la razón crítica, desarrollaron después una larga vida, si no en el plano científico sí en el cultural y el estético. Para muestra, baste con el excepcional botón de Fray Luis de León en su célebre oda al músico Francisco de Salinas donde retoma, una vez más, la vieja idea de la música producida de manera eterna en el universo y que constituye, en su entrañable elogio, la fuente de inspiración para las composiciones musicales de su amigo.
Conclusión: no existe música en las estrellas pero…, atención al sorprendente dato, hoy en día sabemos, con absoluta certeza, que en el universo, si no melodías, se generan sonidos. Tal fue el sorprendente descubrimiento de la sonda espacial Voyager en su dilatado periplo por el sistema solar. El satélite artificial no solo capturó miles de fotografías espaciales de los planetas y las galaxias cercanas; también tuvo la oportunidad de grabar el sonido que en su continuo movimiento de rotación y traslación producen los planetas. He aquí, a título ilustrativo, los perturbadores sonidos que emanan de  Júpiter y Urano:

Ir a descargar        Sonido sideral generado por el planeta Júpiter

Ir a descargar        Sonido sideral generado por el planeta Urano

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