Clausura, finiquito y mutis por el foro

Por fin hemos llegado al final del curso académico 2010-2011. Estamos cansados aunque, eso espero, también manifestamos cierta satisfacción por el trabajo cumplido. Es hora de realizar balance, analizar los aciertos y las equivocaciones, (¿acaso no hemos oído que de los errores también se aprende?), de contabilizar en el haber los objetivos cumplidos, en el debe, las metas inalcanzadas y los proyectos arrinconados. También, quizás, debemos iniciar ya el ciclo recidivo de la renovación de nuestras esperanzas y espectativas, tan a menudo aplazadas en el horizonte utópico. Pero dejemos esa ardua tarea al inquisitivo censor que cada uno, cada una, alberga en su propio interior. Mas no seamos excesivos en el rigor crítico, impregnémosnos de una amable humanidad y pensemos, tolerantes hasta con nosostros mismos, y con deleite, en las inminentes y merecidas vacaciones. Con relación al periodo de asueto, que ya es casi tangible, he encontrado esta interesante pieza en la red que os dejo instalada en forma de vídeo. Es una breve reflexión sobre el tiempo de ocio estival formulada por un falso niño moralista (pues hay mucha madurez en el discurso que en él se nos brinda) que sirve de pretexto para trascender su literalidad, "quince días de agosto", y desembocar en un juicio, aparentemente ingenuo, sobre el sentido de la vida en su más amplia y existencial esencia. Como todas las reflexiones aporta su parte de verdad, pero solo un fragmento, un determinado enfoque susceptible, por lo tanto, de sus correspondientes refutaciones y pertinentes matizaciones. No obstante, el audiovisual es interesante en sí mismo y merece la pena introducirse en él. Hasta septiembre, comunidad.

2 comentarios:

  1. Aunque el vídeo es un poco generalista e "idílico", como suelen ser ese tipo de documentos, hay que saber sacar lo esencial de su mensaje y, como nos propones, reflexionar acerca del devenir de cada uno de nuestros futuros personales. Estoy completamente de acuerdo con tu cavilación acerca del necesario análisis de nuestro presente; qué pena que la mayoría de la gente no tenga tiempo para filosofar acerca de este tipo de cosas... Si así fuera, se pondría solución a muchas "modernas" infelicidades.

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  2. Un cordial saludo, Francisco (Anónimo). Como eres, para gran sorpresa mía, la primera y única persona que ha redactado un comentario (perdón, ¡tres!) en esta casi nonata bitácora, me parece de insoslayable cortesía manifestarte mi más profundo agradecimiento. La verdad sea dicha, me sorprende sobremanera esta aparición de un visitante puesto que el blog es un conato más que una realidad y, por lo demás, la invitación del encabezamiento la compuse casi como una broma. Es decir, era una especie de invitación ficticia puesto que no esperaba realmente la llegada de nadie. Así pues, bienvenido seas y muchas gracias por tus muy sesudos y excelentes comentarios. Aunque ignoro quién eres, Francisco, he investigado algo y veo que te gusta la videoedición, un gusto que es compartido. Entre los créditos de tus obras, muy interesantes algunas (como el excelente producto realizado en cuarto curso sobre la pedagogía popular de los años treinta), observé que tus apellidos coinciden con un alumno mío de este año, de nombre Pablo, por lo que cavilo si existe algún parentesco. Ya me dirás.

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